El municipio de Chía-Cundinamarca, se ha visto afectado por
los fétidos olores que genera la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales
(PTAR) a esto se le suma el vertimiento de aguas residuales sobre los ríos Rio
Frio y Bogotá, la planta supera su capacidad. Según el DANE el índice de la
población creció un 68% en el 2018. De igual forma la CAR estableció que la
laguna facultativa se pensó para una carga aproximada de 263kg/ha y el día de
hoy tiene una carga de 720kg/ha, esto incrementa los malos olores a causa de la
descomposición de la materia orgánica durante el tratamiento. Pero a estos
problemas se les suma los drenajes que podrían reventar en cualquier momento.
El ex alcalde Guillermo Romero compró el funcionamiento y la
operación de una nueva planta de tratamiento con un desembolso de
17.857’615.335 y pendiente 1.142’384.665.
Pero esto terminó siendo un acto de corrupción ya que después de un año
y cuatro meses no se vio indicios de la construcción y por ello el 29 de
octubre del 2018 se les dio casa por cárcel al ex alcalde, al ex secretario de
obras públicas Antonio Ballesteros y al ex secretario del despacho Luis
Alejandro Prieto Gonzales. Está segunda
obra era clave para la descontaminación del Río Bogotá. La alcaldía actual
asegura que no existe dicho problema asegurando que el 95 por ciento de Chía
tiene el servicio de alcantarillado; el servicio del alcantarillado en la
mayoría de la población reitera el problema tratado anteriormente debido a que
la planta tiene que tratar más agua de la que está capacitada.Imagen sacada de Spena Group
No hay comentarios.:
Publicar un comentario